miércoles, 21 de noviembre de 2012

 La legislación en Internet
 


Internet está constituida por una comunidad heterogénea e invisible que no está unida bajo los tradicionales cánones de territorio, política, religión, población, lengua, etc. Por ello ha sido extremadamente complejo establecer la forma idónea de regular ciertas conductas que son una realidad dentro de las relaciones de comerciales y humanas facilitadas por este medio de comunicación, y que algunas veces podrías hasta constituir una vulneración real a los derechos humanos. Tal es el caso de la pornografía infantil, la violación de la intimidad en el tratamiento de datos personales, el fomento del terrorismo y la violación de las comunicaciones personales, entre otras irregularidades.
 
La autorregulación está justificada por sus defensores como la alternativa ante la sociedad virtual entendida como una sociedad sin fronteras, que por ende no necesita de límites jurídicos pues tampoco los tiene territoriales. La justificación territorial es válida en tanto un Estado no puede efectivamente imponer sus reglas sobre una actividad de la que se sirve la comunidad internacional, porque quebrantaría los principios de la soberanía del resto de las naciones y del principio de jurisdicción; aunque no han faltado iniciativas autónomas en este sentido.
 


1.1.        Etica en internet.

A título de ejemplo quisiera hacer del acceso de los niños a Internet una cuestión de Ética. La responsabilidad del acceso de los niños a Internet es de hecho un asunto de Ética; que la irresponsabilidad en el acceso cuando hay niños implicados puede tener efectos cognitivos y de desarrollo.
Huitema afirma que "algunos niños pueden tener acceso a los ordenadores de sus padres, a sus conexiones de red. Pero sobre todo, no se puede evitar conectar colegios y academias a esta nueva fuente del saber. Los servicios de educación norteamericanos, que quieren precisamente proporcionar el acceso a la red a todos los alumnos, desde primaria hasta la universidad, han tenido que atacar este problema. En realidad, la solución es evidente. Como en toda biblioteca, es mejor que los niños sean guiados en su recorrido por un adulto, o por una aplicación que un adulto habrá supervisado previamente. Se puede imaginar la construcción para su uso en las escuelas de una aplicación de acceso al web que sólo dejaría accesibles páginas previamente leídas y verificadas por los padres o profesores, lo que ya está en fase de desarrollo. También se puede pensar en enseñar a los niños algo mayores a discernir lo útil de lo accesorio, la cultura de lo grosero"

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